Cómo nos afecta una situación de crisis psicosocial y qué podemos hacer
Índice
1. Comprendiendo el impacto psicosocial de una situación de crisis.
2. La Importancia de acoger la vulnerabilidad y desarrollar la resiliencia.
3. ¿Cómo afrontamos una situación de crisis desde la perspectiva humanista integrativa?
4. Conclusión.
Las recientes inundaciones en distintos lugares de España provocadas por la DANA han dejado profundas huellas en las ciudades, pero también en las vidas de muchas personas. Además de las pérdidas materiales y el desafío que ha supuesto estos días las labores de rescate y reconstrucción de las viviendas, calles, comercios, etc. Los impactos emocionales en las vidas de las personas afectadas son significativos, llegando a afectarnos también como comunidad y colectivo social.
1. Comprendiendo el impacto psicosocial de una situación de crisis
Después de una catástrofe, se producen varias fases en cuanto al impacto emocional. Lo primero que aparece es la fase de shock, donde se vive con mucha angustia e incredulidad. Algunas personas recordarán los hechos como si fuera un sueño o una pesadilla, otras, desde la claridad o incluso, desde un contexto confuso, por ráfagas o flash backs.
La mayoría de la población lo recordará en shock, pero será operativa, otra, no estará en shock, y una tercera se bloqueará. El 90% de la población afectada tendrá estrés postraumático las primeras semanas, en cambio un trastorno de estrés postraumático lo tendrán entre el 5 y el 10% de la población de las zonas afectadas y dentro de un 20 y 25% de la población de la zona cero (Perez-Salas, El Salto, 2024).
El impacto psicosocial de una crisis como la de la DANA puede ser profundo y duradero. En la fase de post-impacto, las personas se enfrentan a sentimientos intensos de ansiedad, tristeza y, en muchos casos, un estado de trauma que necesita ser atendido. Cuando el cuerpo y la mente experimentan una situación amenazante, entran en un estado de alarma que puede continuar incluso después de que el peligro inmediato haya pasado. Esto se traduce en síntomas físicos, como tensión muscular, problemas digestivos, insomnio, y en síntomas emocionales, como una sensación persistente de inseguridad, ansiedad o desesperanza.
2. La Importancia de acoger la vulnerabilidad y desarrollar la resiliencia
La sensación de vulnerabilidad, de miedo, incertidumbre y el estrés postraumático son reacciones comunes en quienes han vivido una situación de desastre. No todas las personas tienen la misma capacidad para afrontar una crisis, las vulnerabilidades o las fortalezas personales no son las mismas en todas las personas. Tener más flexibilidad, una mente más creativa, ser más independiente, tener sentido del humor, buena autoestima, buenas relaciones sociales, o cierta inteligencia emocional, ayudan a tener una perspectiva más resiliente. (Amar Amar, Kotliarenko& Abelló Ramos, 2003; Acevedo,2002).
Para muchas personas, es importante encontrar un sentido a su vida, incluso ante las dificultades que están viviendo. El sentido es importante porque proporciona significado acerca de lo que está pasando, es decir, influye en nuestra manera de interpretar lo que estamos viviendo. Es importante ser conscientes de nuestra propia interpretación, para poner en marcha mejores o peores recursos, para poder reaccionar. El sentido en las crisis también tiene que ver con la idea de uno mismo y del mundo.
Es importante acompañar a las personas afectadas en su proceso de recuperación, ayudándoles a reconectar con ellas mismas y a procesar la experiencia vivida. El trauma y el estrés no solo afectan la mente, sino que también quedan registrados en nuestro cuerpo y en nuestras respuestas emocionales. Es necesario facilitar que estas tensiones se liberen de una forma segura y gradual, permitiendo que la persona reconecte con su propio bienestar.
3. ¿Cómo afrontamos una situación de crisis desde la Perspectiva Humanista Integrativa?
Espacio de Validación Emocional: es importante que las personas tengan un espacio ya sea individual o colectivo donde sus emociones y vivencias puedan ser escuchadas y validadas sin ser juzgadas. La validación emocional es fundamental para que la persona se sienta comprendida y acompañada en su dolor.
Soltar la tensión corporal acumulada: puede ser del estrés y las emociones intensas de las últimas semanas. Cualquier deporte es adecuado para soltar, aunque el yoga, la danza, la expresión corporal y la biodanza pueden ser más indicadas, al ser metodologías más suaves y amorosas con el cuerpo. Técnicas de respiración y relajación también facilitan la liberación de tensiones acumuladas en el cuerpo.
Reconexión con los recursos internos: En momentos de crisis, es común sentirse desconectado de las propias capacidades y recursos. Para ello, lo suyo, es trabajar en fortalecer la autoconfianza y la resiliencia, que las personas puedan recordar su capacidad para afrontar desafíos.
Reconstrucción de un Sentido de Seguridad: Después de una crisis, es esencial que la persona recupere la sensación de seguridad. Esto implica trabajar en la creación de un entorno en el que se sienta protegida y apoyada, tanto en el plano físico como emocional.